Qué encontró el estudio
El estudio evaluó a 90 pacientes de cirugía plástica en una clínica privada de Lima, con edades entre 20 y 50 años, usando cuatro instrumentos validados: el Inventario de Depresión de Beck (BDI-II), el Inventario de Ansiedad de Beck, el Body Shape Questionnaire y la escala de actitudes alimentarias EAT-26M.
- El 80% de las pacientes de cirugía plástica eran mujeres, con una edad media de 32,4 años.
- No se identificaron rasgos de ansiedad en la muestra.
- Solo el 3,3% presentó rasgos de depresión moderada, malestar corporal patológico y riesgo de trastorno alimentario — es decir, la gran mayoría no mostró estos indicadores.
La conclusión: evaluar antes de operar
Los autores concluyen que la evaluación psicológica prequirúrgica es crucial: permite identificar factores que predisponen a problemas de salud mental y ofrecer apoyo cuando hace falta. En otras palabras, una minoría de pacientes se beneficia de acompañamiento adicional, y esa minoría se detecta antes de la cirugía, no después.
Por qué esto le importa a una paciente
Una cirugía estética no resuelve un malestar psicológico de fondo. Que el propio equipo quirúrgico investigue y aplique esta evaluación es una señal de seguridad integral: distingue a quien busca un cambio estético con expectativas realistas de quien necesita, además, acompañamiento en salud mental. Es parte de la misma cultura de rigor con la que se documenta la seguridad de la técnica y su evidencia publicada.
Fuente: Manzaneda Cipriani RM, Coli Romero MF, Eyzaguirre J. «Depression, Anxiety, Body Dissatisfaction, and Eating Disorders in Plastic Surgery Patients». Plast Reconstr Surg Glob Open 2024;12:e5555. DOI 10.1097/GOX.0000000000005555. El estudio evaluó pacientes de cirugía plástica en general, no exclusivamente de remodelación costal.